Las alfombras ayudan a dar la bienvenida, proteger las zonas de paso y aportar comodidad a cocinas y otras estancias. Antes de elegir, mide el espacio disponible y comprueba que la puerta se abre libremente sin rozar la alfombra.
Para la entrada, los materiales resistentes, como la fibra de coco o el caucho, ayudan a retener la suciedad y aportan estabilidad. En la cocina, elige modelos lavables y adecuados para un uso frecuente. Ten en cuenta también la textura y el agarre, especialmente en zonas donde el suelo pueda quedar húmedo.
Combina el color y el estampado con el ambiente sin olvidar el uso diario. Consulta siempre las instrucciones de limpieza y deja que la alfombra se seque por completo después de lavarla. Revisa con frecuencia los bordes y la base para reducir el riesgo de resbalones o tropiezos.